Memoria de Coaña

Coaña, es un municipio del occidente asturiano situado en la comarca del Bajo Navia. Tiene una extensión de 65,80 Km2 y se caracteriza por contar con dos zonas bien diferenciadas: la litoral o rasa costera y la interior o de montaña. En la actualidad, cuenta con 3500 habitantes, siendo la densidad de población de 56,1 habitantes por Km2. En cuanto a la distribución del concejo según nivel de estudios, un 58,5% de la población tiene un nivel inferior al grado de escolaridad. El concejo cuenta con numerosas servicios públicos. La biblioteca, uno de ellos, es la protagonista de este artículo.

Ubicada en un edificio histórico, una escuela de indianos, se encuentra el Centro Municipal de Lectura “Gonzalo Anes” en la rasa costera de Ortiguera, marco paisajístico incomparable. Su única sala es lo que las personas mayores del pueblo recuerdan del aula de las niñas, eso sí, reformada y conservando un elemento que la hace acogedora y nostálgica: la chimenea. Una chimenea que los chicos atizaban y proveían de leña durante el recreo, con madera procedente de los bosques de la marquesa del palacio de Mohías. En 1994, se decidió que en esta infraestructura se emplazase la Biblioteca, restituyendo este inmueble a un estado que contribuyera, como en el momento en que se erigió, a la promoción de los habitantes del medio rural.

¿La biblioteca puede ser otras cosas?

La gestión bibliotecaria inicial, marcaba como meta un fondo organizado y catalogado de los escasos documentos bibliográficos con los que se contaba. Este sistema hizo posible que en los primeros ocho años de andadura las personas socias apenas superaran la centena, una tercera parte residentes en el pueblo y con hábitos consolidados de lectura. En cada una de sus paredes, colgaba la gran prohibición asociada a las bibliotecas que velaba por un silencio sepulcral y la convertía en espacio de eruditos.

Estaba claro, la Biblioteca necesitaba un plan de trabajo que utilizase como pilar la animación a la lectura. Ésta, vinculada a la difusión lectora hoy cumple funciones de promoción cultural y de apoyo a la educación, dejando de entender el Centro de Lectura como un espacio pasivo y otorgándole una nueva misión: reforzar la tendencia a la lectura para aproximar la cultura a toda la población en condiciones de igualdad. La dinamización, por tanto, sale al encuentro de la población para dar a conocer los recursos y posibilidades que ofrece este servicio, procurando reforzar su función de lucha contra las exclusiones y evitando que el acceso a la cultura sea patrimonio de una minoría. Es a partir de entonces, cuando todas las actuaciones tienen como meta garantir, con independencia del lugar de residencia, unos servicios socioeducativos básicos en el concejo, rompiendo jalones derivados de la dispersión de población, el nivel socioeducativo y la dificultad de comunicaciones.

Las desventajas de trabajar en un medio rural se ven compensadas con la animación a la lectura siempre que ésta se muestre como una constante y no como una serie de iniciativas aisladas con una temporalidad puntual. La difusión, comienza por la publicidad en los locales públicos: marquesinas, bares-tienda, cabildos de iglesia, farmacias y centros de salud. Ésta se ve proyectada mediante el boca a boca de quienes con cautela e incertidumbre se acercaron por vez primera al servicio. Con una andadura de cuatro años incansables, se puede afirmar que la biblioteca se ha alejado de una visión tradicional del centro como lugar para la conservación de libros, templo del silencio, para convertirse en un espacio de interacción y crecimiento con los libros, un lugar para descubrir el placer y la importancia de la lectura. Su programa de actividades se ve arropado por su finalidad de sensibilización social que intenta alcanzar a la familia y a la comunidad concienciando acerca de la importancia de las Bibliotecas como agentes para la promoción social y educativa.


 
 


El programa

La metodología apuesta por la participación activa de la población en todos los procesos de la actividad, la constancia y la permanencia en el tiempo de actividades, la descentralización de iniciativas y la colaboración y coordinación con otros programas y proyectos municipales o comunitarios que impregna el trabajo de un carácter interdisciplinar y lo dota de una visión global e integradora.

Basta echar la vista atrás para alentarse con los logros y coger impulso para seguir trabajando en la misma dirección. Aquellas primeras iniciativas aisladas en las que a lo sumo se reunían ocho personas han sido el comienzo de una serie de proyectos con un marcado tinte social que han servido de referencia a otros municipios rurales y que se han visto avalados con un reconocimiento del Ministerio de Cultura. Las cifras son importantes, pero hay hechos que recompensan un trabajo a la sombra que se ve acompañado de múltiples dificultades: una mujer que rondando los setenta años lee su primera novela, la comunidad gitana disfrutando de servicios y actividades, la ilusión de los participantes del taller de teatro tras un admirable debut, las lágrimas de una niña que se mete en el cuento hasta llorar la muerte de un camello…

Objetivos hechos realidad que se traducen en sonoros títulos. Los que dan nombre al paquete de iniciativas que ya son conocidas en el concejo y que gozan del respaldo de la población.

La Pequeteca: Cada miércoles más de una docena de niños y niñas invaden de bullicio y colorido la tranquilidad del Aula de Lectura. Venidos de distintas partes del concejo saben que la Biblioteca es un punto de encuentro con sus iguales, un lugar para aprender de forma divertida mediante los cuentos, la lectura. El ruido cesa cuando comienza la historia, un relato dramatizado que sale de un libro para sorprender a la vez que para educar.

Cada mes se dedica a una temática y tras el cuentacuentos disfrutan de actividades plásticas y musicales, para terminar seleccionando las obras que se llevarán en préstamo a sus casas. En pleno siglo XXI, La Pequeteca es una lección de diversión sin recursos, de juego cooperativo, de reunión infantil en torno a la literatura, de transmisión oral. Son temáticas que desatan el valor educativo de los cuentos para despertar curiosidades, superar miedos infantiles, adquirir conocimientos y valores para la convivencia. Todo ello a través de sugerentes títulos que dan nombre a las jornadas: Cuentos para la Paz; Cuentos para educar, cuentos sobre amor; Cuentos para reírse del miedo; El Arte de los Cuentos; Abuelos de Cuento, Cuentosos, Ecocuentos, Cuentos e Interculturalidad.

“Literatura de Colores”: Cada lunes, acuden una decena de participantes al taller de teatro. Se trata de una apuesta por la dinamización lectora que utiliza el teatro como herramienta de formación dramática y recreación en la que se dan cita los múltiples beneficios de la lectura y el arte escénico: se perfecciona la capacidad expresiva, se despierta la imaginación y supone un espacio de interacción y disfrute con el trabajo actoral. El ensayo de una obra que es representada coincidiendo con el Día del Libro, es el mejor aliciente para la población infantil y para sus familias que esperan con impaciencia el debut. La hiperactividad de cada sesión se ve mermada por los nervios del estreno que sume la voz y los movimientos, pero que no impide que salgan airosos en su gran día.

Celebración Del Día del Libro: Se trata de una programación dirigida a homenajear el libro y sensibilizar a la población coañesa sobre la importancia de la lectura como vehículo para el aprendizaje, para el desarrollo de la inteligencia, la adquisición de cultura y el entretenimiento. Congrega diversas actividades de carácter variado, dejando mayores huecos para el disfrute intergeneracional de iniciativas como las visitas de autor, cuyas obras se trabajan previamente a través de varios libroforum.

Programa “Apertura de Centros a la Comunidad”: A través de este programa, responsables bibliotecarios y escolares unen sus fuerzas para promover el descubrimiento de las Biblioteca Pública a través de visitas guiadas, potenciando hábitos lectores desde edades tempranas, mostrando los recursos y posibilidades que ofrecen estos servicios públicos. Las visitas guiadas son el eje vertebral del proyecto que permitirá a escolares de distintos puntos del concejo y de familias de diferente nivel socioeducativo, disfrutar con los cuentos y con las actividades de formación de usuarios.

Compartiendo Lecturas, Educando en Valores: Fue un plan de educación en valores a través de la obra del escritor Gonzalo Moure. El proyecto, posibilitó el conocimiento de otras culturas y pueblos a través de la lectura. La iniciativa mestizaba lo cultural y lo social, educando en la interculturalidad y el respeto a las diferencias. Las obras trabajadas descubrían a los participantes el pueblo saharaui (Palabras de Caramelo), daban a conocer la cultura gitana (Maíto Panduro) y posibilitaban ponerse en la piel del diferente, la de un chico afectado por el síndrome de Williams (El Síndrome de Mozart). Todo finalizaba con una conversa con el autor, dirigida a toda la población, que culminaba con aroma y sabor árabe, en una de las veladas más apetitosas que nos puede ofrecer la literatura. El título de esta jornada, es fiel reflejo de la filosofía de trabajo del Centro, de su compromiso con la educación en valores, de la metodología de actividad grupal. Por eso dio título al Plan de Dinamización de 2006, el que hizo posible nutrir el fondo bibliográfico con cerca de 1000 volúmenes y conseguir 12 000€ para la ampliación y rehabilitación de la Biblioteca.

“Nacer en el 2007”: Cada año, el proyecto nacer se impone con la finalidad de fomentar el conocimiento de la existencia del Centro de Lectura en el concejo, su misión y sus servicios. Se trata, sin duda, de crear un primer encuentro de las familias con la Biblioteca, sensibilizando a los progenitores de su importante labor en la promoción de hábitos lectores. La iniciativa consiste en hacer llegar a cada hogar del municipio en el que nace un bebé, un paquete que contenga una carta y una guía de lectura que recoge consejos dirigidos a padres y madres sobre cómo consolidar el hábito lector. Esto se acompaña de un libro-juego y un carné, la primera de sus tarjetas. Esta atractiva campaña invita a padres y madres a implicarse en una misma labor, donde personal bibliotecario, educativo y los propios familiares, debemos darnos la mano.

Libros sobre ruedas: Promover el acceso a servicios bibliotecarios, como el préstamo monográfico, a personas que por su lugar de residencia o sus condiciones físicas les es imposible desplazarse hasta el Centro Municipal de Lectura, es otra de las misiones de la Biblioteca. El préstamo a domicilio permite que todas las personas que no puedan acercarse a la Biblioteca puedan disfrutar del préstamo de libros y revistas, esto es, la descentralización del servicio.

Talleres de escritura y lectura: Cada año se organiza un ciclo con talleres de lectura y escritura. La obra leída es comentada en grupo en la biblioteca, a la que acuden principalmente mujeres de todas las edades, con distintos niveles de formación. El clima favorece la intervención y nadie se niega a comentar públicamente la obra.

Ante los talleres de creación literaria hay más reticencias, suele haber menos demanda porque es considerada la escritura “para personas con nivel”. Una vez que se lucha por desterrar esos miedos, poco a poco se desnudan los sentimientos, los anhelos surgen en forma de palabra escrita que finalmente es leída públicamente.

La "T" y la "B" de la Información: En esta jornada de formación de usuarios y usuarias de la Biblioteca Pública, las Nuevas Tecnologías se ligan al servicio bibliotecario para dar a conocer y formar en teleservicios como la consulta del catálogo colectivo, la reserva de obras, la renovación de un préstamo…También para dar a conocer la web de la Biblioteca en la que se puede obtener información acerca de horarios, calendario de actividades, e incluso, descargar guías de lectura y otros materiales.

Bibliografía Intercultural: Los concejos se nutren con la llegada de nueva población inmigrante que necesita de un servicio dedicado a la información, como puede ser la Biblioteca Pública. Para llegar a esta población es necesario que el Centro de Lectura represente la comunidad plural en la que está inserta pero también que fomente el conocimiento y la educación intercultural entre toda la población; resaltando su labor informativa y su función de medio de educación social, ensalzándose como espejo de una sociedad que dirige sus esfuerzos a la lucha contra la exclusión social con la única arma de que dispone: la educación.

Los sentidos de la lectura: La ruptura de barreras de tipo social, cultural o físico tiene que ser atendida especialmente por la Biblioteca y ésta propuesta sirve como ejemplo de la lucha contra las exclusiones y la promoción social de aquellas minorías con más dificultades. Las barreras arquitectónicas fueron solventadas pero existían otras que dificultaban el acceso al libro. La introducción de materiales especiales: libros con letra grande, lupas, braille, libros dirigidos a infancia autista, monografías en otras lenguas…posibilitó paliar jalones de tipo sensorial, sensibilizar sobre la importancia de prevenir situaciones de exclusión en un Servicio Público y facilitar la visión de la Biblioteca como un hogar pensado para la diversidad.

Estas once propuestas, expuestas en tan solo unas líneas han sido creadas con la finalidad de acercar a la población rural a la Biblioteca, a la lectura teniendo en cuenta la escasez de medios con los que cuentan los profesionales en el medio rural y siendo conscientes de que no hay fórmulas para fabricar lectores, pero que se debe concienciar para que familia, profesorado y técnicos bibliotecarios se encuentren ante un común compromiso: favorecer las condiciones de lectura, dando a cada uno lo que necesita. Todo sin enfocar la lectura como una obligación. A este propósito el escritor Giani Rodari afirma que “Ordenar leer es el método más eficaz si se quiere aprender a odiar los libros. Es seguro al 100% y facilísimo de aplicar”.

 
 

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