Natalia García Marina - 2006 - Fotografía digital - 150 x 50 cm.

Salvador Fernández Moreda
Presidente da Deputación da Coruña
 

Libertad, prosperidad y desarrollo de la persona y de las comunidades son valores humanos fundamentales. Estos sólo se podrán alcanzar sin el ciudadano bien informado puede ejercer sus derechos democráticos y desarrollar un papel activo socialmente. Estas actitudes de la ciudadanía dependen de una buena educación y de un acceso libre e ilimitado al conocimiento, al pensamiento, a la cultura y a la información. En este quehacer, los servicios de lectura parecen herramientas básicas de acción local, puesto que se han convertido en el omnipresente equipamiento de proximidad en prácticamente la totalidad de los municipios de nuestra provincia.

Galicia, según los últimos informes, ya no está al final de la estadística en los índices de lectura, más casi. En el territorio gallego es donde menos se lee, con un porcentaje inferior a la media nacional, sólo somos superados por los extremeños. Cambiar esta tendencia negativa es labor de las administraciones públicas, de las instituciones educativas y culturales, de los medios de comunicación y de las familias. Una acción conjunta y permanente.

Con el nuevo número de Interea Visual que tenéis en vuestras manos, pretendemos mostrar el deber de no aplazar esta labor que venimos señalando. Innovar políticamente en acción cultural requiere también revisar el concepto de filosofía y de las metodologías en los servicios municipales de lectura. Una red de conserva, de utilización, de transmisión y, mismo, de creación de información y cultura, así como de fomento de la interacción social en la población que no puede olvidar el ámbito del tiempo libre. Una red en la que sus terminales deben adoptar la forma más propia para cada realidad municipal.

Desde estas páginas y desde las reflexiones y las experiencias que os mostramos, apostamos por una concepción actualizada de las políticas a favor del libro y de la lectura. Un proyecto como este debe responder a objetivos enfocados claramente al desarrollo de la comunidad. La experiencia narrada por sus protagonistas –los casos de los concellos de nuestra provincia de Narón y Oleiros, por ejemplo, van en esta línea.

Toda biblioteca es, necesariamente, una creación incompleta, una tarea en curso y cada andel vacío anuncia las obras que han de venir. Su crecimiento dependerá, en gran medida, de los presupuestos que se invierten en términos de personal, de adquisición de fondos y de su dinamización, mas también de sus usuarios. Puesto que la valorización de los servicios de lectura locales hay que aprenderla, enseñarla y guiarla en este proceso al vecino, desde un primer momento es una tarea en que participan muchos agentes. Este propósito de normalizar el acceso y el goce de las bibliotecas municipales y escolares, las agencias de lectura de barrio o parroquiales, etc., debería formar parte ineludible del contenido de cualquier política cultural y educativa a nivel local para construir una sociedad lectora.

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