Compañía del Trinke Trinke


Hay múltiples y diferentes actividades de animación a la lectura, que varían en función de las edades de los niños y niñas y de los criterios de los educadores o conductores de la animación. Sería ingenuo pensar que una sesión de las que nosotros hacemos va a convertir un niño en lector, pero la contribución a despertar o reforzar el gusto por los cuentos es innegable.

         

 


Las sesiones tienen una duración de media hora a cuarenta minutos, y en ella participa un personaje o dos (los ratones de la Biblioteca) y, en el caso de las bibliotecas municipales de la Coruña, también una bibliotecaria. La sesión consiste en una pequeña obra de teatro con presentación, nudo y desenlace y en ella se cuentan dos o tres cuentos, a veces, se recitan poesías, se cantan canciones, se dicen adivinanzas...

Los ratones de biblioteca, a través de la comicidad, intentan establecer una relación afectiva con su público. El teatro nos sirve para representar situaciones de la vida familiar o individual que son reconocibles por los niños y niñas. De este modo, en nuestras sesiones podemos formular conflictos, problemas comunes en sus vidas y como los cuentos nos acercan datos o recursos para la comprensión de estes conflictos y para su solución.

A compañía del Trinke-Trinke y sus Ratones de Biblioteca

Hace más de doce años que muchas escuelas y bibliotecas de Galicia, reciben periodicamente la visita de una familia de ratones: los Ratoncio de Lonxedetodo. El profesorado y el personal bibliotecario permíten estas visitas al comprobar que non son bichos peligrosos para la salud humana (tienen buenos hábitos de higiene) ni para los libros ya que, al contrario de los otros ratones, estes no los roen, los leen.

Son verdaderos ratones de biblioteca. La familia Ratoncio aparece así como un modelo de familia en el que la lectura y los cuentos tienen una grande importancia. el cuento aparece para ellos como un medio de diversión y también como una fuente de conocimiento y aprendizaje a través de las experiencias de los protagonistas de las historias. Cami Ratoncio, conocido también por el nombre de Fuco, es un ratón de unos 10 años, aunque quizás aparente más, porque el ratón de biblioteca es una especie con un desarrollo diferente a los otros ratones y también al de los niños e niñas. Un ratón de biblioteca de 10 años, a pesar de que es un niño que va a la escuela y tiene las preocupaciones propias y el desarrollo intelectual de un niño de esa edad, mide 1,66 y pesa 70 quilos, lo que puede impresionar o incluso asustar a niños menores de 4 años. El susto es pasajero. Estos niños no tardan en comprobar que los ratones de la biblioteca son inofensivos, que lo que más desean en el mundo, a parte de leer e incluso antes que un queso holandés es ser amigos de los niños y contagiarles su gusto por la lectura.

Lupiña, su hermana, es adoptada. Los padres de Cami, la trajeron del orfelirrato. Sus padres naturales, la abandonaran misteriosamente delante de la puerta de esa institución dentro de un baúl de cuentos. No les fue difícil a los rectores del orfelirrato escoger a la familia adoptiva que mejor le convenía a Lupiña.

Los abuelos de la familia sirven de excusa para tocar temas relacionados con la vida del campo, más próxima a la naturaleza y llevan un modo de vida más propio de años atrás. También están relacionados, como muchos abuelos, con los cuentos tradicionales. Esta familia de ratones huye de los roles asignados topicamente a los sexos masculino y femenino. Lupiña, por ejemplo, es más aficionada al bricolaje que a las muñecas.

Cada cierto tiempo un o dos miembros de la familia (Cami, Lupiña, su madre, la abuela, el abuelo o la prima Carolina) recorren el largo camino que une Lonxedetodo con la biblioteca escolar o pública donde los quieran acoger. Es un largo viaje. Cuando vuelvan la mirada atrás y desde lo alto de los montes que rodean su aldea la vean como un cuadro hecho de retazos verdes de los campos, naranja de los tejados y blancos de las chimeneas que humean, emocionados cantarán la canción:

         

 


Lonxedetodo, Lonxedetodo
Lonxedetodo lonxe de todo está...
Lúa de queixo, chuvia de contos
...Lonxedetodo nos nosos corazóns
E se algún día, Lonxedetodo
E se algún día eu teño que marchar
Onde eu vaia
Sempre comigo virás.

 
 

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